top of page
Logo de Muerte Digna Ya.

La libertad de ser y decidir hasta el final

Declaración de Accesibilidad WCAG 2.1, abre en otra página
  • Ir a la sección de Contacto
  • Síguenos en Instagram de Muerte Digna
  • Síguenos en X de Muerte Digna

Mi vida, mi muerte, mi decisión

Foto del escritor: Editora
Editora
6 sept
2 min de lectura

8:30 de la mañana, explanada de Bellas Artes: ya la gente se estaba concentrando alrededor de las lonas que iban a vestir la primera Marcha por la Muerte Digna. A las 9:00, las alas de la enorme paloma blanca se empezaron a inflar dejando aparecer hacía el cielo: “Muerte Digna ¡Ya!”. Mientras muchas estaban formadas para saludar a Samara Martínez, impulsora de la Ley Trasciende, de la Coalición Muerte Digna ¡Ya! y quien encabezó la manifestación, las personas asistentes se iban conociendo, intercambiando. Contaban con valentía a la multitud de medios de comunicación sus historias y razones por las cuales están en la causa. 



A las 9:30 Samara dio la bienvenida y se entonaron las consignas. Empezaron a resonar los tambores sobre Eje Central. ¡Mi vida! ¡Mi muerte! ¡Mi decisión!; México tiene pendiente: ¡Ley Trasciende!; Vida digna ¡Ya! Muerte digna ¡Ya!: los gritos unificados rebotaban entre playeras uniformadas y pancartas hermosas sumamente creativas de cientos de personas que marchaban, rodaban y vibraban rumbo a la primera parada: Congreso de la Ciudad de México. Personas legisladoras, salieron y recibieron las propuestas y evidencias. Hay respuesta esperanzadora para su avance legislativo: la diputada Xóchitl Bravo y el diputado Ángel Tamariz se pusieron la playera, con compromiso establecido, entre batucada y aplausos.



Tanques de oxígeno, sillas de ruedas, fotografías de rostros de quienes ya no están y se fueron con sufrimiento o de quienes accedieron a la asistencia médica para morir en la clandestinidad, pacientes, artistas (como Camila Sodi) personas cuidadoras, académicas, profesionales de la salud, activistas y ciudadanía convencida se juntaron. En esta marcha inédita se respiró unidad. Se sintió solidaridad.


Fue el 28 de agosto de 2026, Día de las Personas Adultas Mayores; fue cuando se cumplía casi un año de la muerte de Arnoldo Kraus, fundador del Seminario Permanente de Bioética de la UNAM y una de las mentes más brillantes del bien morir; fue a un año de que la Ley Trasciende se volvió una iniciativa colectiva rumbo a la conquista de un derecho legítimo para millones, y que hoy sigue siendo un crimen.


Se gritó frente a la Suprema Corte recordando el amparo de la tanatóloga y paciente Silvia García en curso de resolución. Se entregó un expediente de más de 700 páginas de evidencia científica, académica y de la amplia mayoría social a favor del tema a la Oficina de Atención Ciudadana de la Presidenta de la República frente al Palacio Nacional.



La última parada fue la Jefatura de Gobierno. Clara Brugada, con apertura y convencida, recibió las propuestas y se comprometió para avanzar rápidamente en la Capital.



Más de 187 mil firmas fueron entregadas. Más de 7 de cada 10 están a favor en el país y 85% en la Ciudad de México. No hay medio nacional que no lo haya contado; agencias internacionales, también: en México la exigencia por nuestra última libertad al fin de la vida ya se unió y las voces de quienes deciden transmiten esperanza para lograrlo muy pronto.



Noticias alentadoras, emoción, abrazos, convicción, sonrisas y corazón hicieron vibrar no solo el final, sino todo el recorrido de lo que fue desde la Ciudad de México un mensaje poderoso por nuestra dignidad y nuestros derechos: por nuestra libertad.



 
 
 

Comentarios


bottom of page