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“Esto no es sobre la muerte. Es sobre dignidad”: la reflexión de Aída Martínez tras conocer la Ley Trasciende

  • Foto del escritor: Editora
    Editora
  • 27 abr
  • 3 min de lectura

Después de asistir a los conversatorios de la Ley Trasciende, Aída Martínez comparte una reflexión personal sobre la muerte digna, la autonomía y la importancia de abrir conversaciones más humanas sobre el final de la vida en México.


Un encuentro que abrió una conversación


Soy Aída Martínez.


Hace unas semanas tuve el privilegio de asistir al conversatorio “Ley Trasciende. Voces que abren camino”, una experiencia que me tocó profundamente.


Conocer a Samara Martínez, escuchar a las y los integrantes del panel y compartir ese espacio con personas interesadas en la conversación sobre muerte digna fue, para mí, mucho más que un ejercicio informativo: fue un encuentro profundamente humano.

Era la primera vez que me acercaba a este tema. Por distintas razones me he mantenido alejada de las redes sociales, así que vivir un espacio de diálogo directo, cercano y honesto significó una oportunidad invaluable para reflexionar.


Salí conmovida y, al mismo tiempo, consciente del enorme desafío que implica abrir el corazón y la mente para reconocer la importancia de una muerte digna, acompañada y en un entorno seguro.


Hablar de muerte digna también es hablar de dignidad


Esta experiencia no solo me dejó aprendizajes, sino también una inquietud profunda: el deseo de sumar, aportar y no quedarme al margen de una conversación tan necesaria.

Hace poco leí una frase que se quedó conmigo:


“Defender la eutanasia no es estar a favor de la muerte, sino a favor de la dignidad.”

Y hoy entiendo mejor lo que significa.


Hablar de muerte digna no es rendirse. Tampoco es dejar de amar la vida. Al contrario: es reconocer que existen dolores que no pueden curarse, cuerpos que se desgastan y procesos que nadie puede detener.


También es reconocer el derecho de cada persona a decidir cómo quiere transitar el final de su vida.


Una conversación que ya está ocurriendo


Aunque no soy cercana a las redes sociales, conocer a Samara Martínez me llevó a investigar más sobre la Ley Trasciende y sobre la propuesta para regular la ayuda médica para morir en México.


Desde entonces, decidí hablar de este tema con personas cercanas. Mi sorpresa fue enorme: en la mayoría de las conversaciones encontré empatía, apertura y apoyo hacia la idea de reconocer el derecho a una muerte digna.


Eso me hizo entender algo importante: esta conversación ya está ocurriendo en muchos espacios, incluso fuera de internet.


Elegir también es una forma de dignidad


El día de ayer escuché las declaraciones del señor Ignacio González sobre la eutanasia. Confieso que sus palabras no solo me hicieron reflexionar profundamente, también fortalecieron mi convicción de apoyar la Ley Trasciende.


Porque la vida y la muerte no se contraponen: se abrazan.


Hablar de una muerte digna es reconocer la autonomía, el alivio del sufrimiento y el derecho de cada persona a decidir.

Es poder:


  • elegir un entorno seguro

  • elegir acompañamiento

  • elegir respeto

  • elegir partir sin sufrimiento innecesario


La impermanencia de la vida no es una idea lejana. Es una realidad que nos atraviesa a todas las personas.


Por eso deseo que la clase política comprenda que, así como hablamos del derecho a una vida digna, también es justo y humano reconocer el derecho a elegir una muerte digna.


“Esto no es sobre la muerte. Es sobre dignidad”


Días después tuve nuevamente el privilegio de asistir al conversatorio abierto “Ley Trasciende: por una muerte digna”, realizado en la Antigua Sede del Senado de la República.


Salí conmovida, pero también con una certeza incómoda y necesaria: necesitamos abrir conversaciones más humanas y acompañar, sin juicio, decisiones que nacen del dolor, pero también de la conciencia.


Gracias, Samara, por tu valentía, tu sensibilidad y el enorme trabajo que realizas todos los días.


Hoy no solo comprendo esta causa.


Hoy también la defiendo.



 
 
 

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